*** “Ali entendía que para ser grande necesitaba de una fuerza exterior… Si peleas por ti mismo, eres tú contra todos los demás, y esto te motiva, pero nunca será con la fortaleza que Ali tenía. Muhammad peleaba más que por él mismo. Él peleaba por Dios, su misión era muy grande…” (Un reportero de Sports Illustrated)
Por Jesús Cova
Prensa/AMB/Jabeando/11-06-2026.- Aquellas palabras las empleamos hace unos años, sin recordar cuántos, en ocasión de otro aniversario de la partida física de quien es, a no dudarlo, la más carismática figura de la historia de la disciplina de los guantes y los golpes y del deporte en general, tal lo es Muhammad Ali, inicialmente conocido como Cassius Marcellus Clay, nacido en Louisville, Kentucky, el 17 de enero de 1942 y fallecido el 3 de junio de 2016. a los 74 años de edad en un hospital de Scottsdale, Arizona, deceso ocurrido presumiblemente por secuelas del Mal de Parkinson que padeció durante unos penosos 32 años, La enfermedad le fue diagnosticada en 1984 por los médicos del Hospital Presbiteriano de Nueva York, luego de conocerse los resultados de los iniciales exámenes practicados por el neurólogo Stanley Fahn.
Ali luchó contra el mal con la misma tenacidad que mostró en el ring, hasta bajar la guardia definitivamente en la fecha citada, mermada su energía vital a los 74 años de edad y ya convertido en lo que fue: una inmortal leyenda del deporte universal y en un venerado símbolo en su país de la lucha por los derechos ciudadanos de sus hermanos de raza y de los de su religión, la del Islam.
Estuvo en un ring profesionalmente desde el 29/10/60 cuando a los 18 años debutó con un triunfo en 6 asaltos frente a un cierto y nada recordado Tunney Hunsaker en su natal Louisville, Kentucky, poco tiempo después de haber ganado el oro del peso semicompleto de los Juegos Olímpicos de Roma-60, con 4 triunfos. En 1981, a los 39 años de edad, abandonó el ring con 56 peleas ganadas, 37 por KO, 5 derrotas, solo una antes del límite ante su ex sparring Larry Holmes, entonces rey del peso completo, la división en la que formó filas desde su estreno en el rentado.
Agreguemos que históricamente Ali es, hasta hoy, el único militante de la categoría reina que dominó la misma en 3 diferentes etapas (1964, 74 y 78) y es igualmente el boxeador de mayor proyección universal, para cientos de miles de aficionados el Número Uno de todos los que han subido a un ring y con seguridad el boxeador de quien más ha hablado el mundo desde el nacimiento de la actividad hace ya unos 7 mil años, de acuerdo a lo que creen los historiadores.
Desde aquel estreno en 1960 hasta su despedida en 1981 llenó las páginas de los medios de comunicación de su país y del orbe con hechos imborrablemente registrados para la historia del pugilismo, hechos imposible englobar totalmente, el primero de ellos el nacimiento de su pasión por el boxeo, despertada luego del robo de su bicicleta por un ladronzuelo cuando el niño Cassius tenía 12 años, en Louisville; la mencionada conquista de la medalla dorada de los JJOO de Roma-60; los muchos cetros nacionales conquistados en amateur, campo en el cual logró más de un centenar de triunfos, con pocos reveses; sus primeros pasos exitosos en el profesional; su coronación como rey de todos los pesos en febrero de 1964 con un KO en 7 rounds sobre Sonny Liston, presumiblemente invencible y a quien despachó de nuevo en un asalto en la revancha; su negativa a reportarse a filas, en abril de 1967 para la que adujo ser “objetor de conciencia” y porque, dijo, “no voy a ir a Vietnam a matar a ningún vietcong pues ningún vietcong me ha llamado negro”.
A lo dicho hay que añadir sus victorias sobre los mejores pesos pesados de la época, entre estos Brian London, Oscar “Ringo” Bonavena, Zora Folley, Henry Chuvalo, Henry Cooper, Cleveland Williams, el legendario excampeón semipesado Archie Moore, el igualmente exrey completo Floyd Paterson, Ernie Terrel y las 2 victorias sobre el exmarine Ken Norton, con quien perdió por decisión la primera a causa de una fractura de la mandíbula desde el primer asalto. Vale añadir que su osada negativa a ir a Vietnam le costó la pérdida de sus títulos y una ausencia del ring por 3 años y medio, desde 1967 hasta inicios de los `70.
Con su estilo anticonvencional para el peso(Inicialmente censurado por los expertos, que luego cambiaron de opinión ante los resultados exitosos de sus peleas), consistente en moverse sin parar de uno a otro lado del ring con los brazos a los costados, regresó a la acción 3 y ½ años más tarde con tres triunfos al hilo y el 8 de marzo de 1971, en el Madison Square Garden de Nueva York, experimentó el primero de sus apenas 5 reveses en total, frente a Joe Frazier en 15 vueltas, con una caída en el último asalto en una pelea considerada por cientos de miles como la real Pelea del Siglo XX de todos los pesos. Frazier sería luego su gran oponente en 2 peleas más, ambas ganadas por Ali, la última el 1° de octubre de 1975 en Manila, Filipinas, que ganó cuando Frazier se quedó sentado en la banqueta al sonar la campana para el round 14, en una guerra a muerte en la que ambos terminaron extenuados y la cual, según se dijo, condujo al acortamiento de sus respectivas carreras por el sobrehumano esfuerzo desplegado por ambos.
Luego del adiós al ring, Ali dedicó la mayor parte del tiempo a sus luchas sociales. A ratos se tomaba recesos para aparecer en diversos eventos deportivos, el más recordado y penoso cuando portó la antorcha olímpica en los Juegos de Atlanta el 19 de julio de 1996, ya desgastado físicamente. Entonces se le vio por TV tembloroso, mustio, una triste imagen que impactó al mundo, al encender el pebetero.
Ya en el retiro luego de perder decisión ante Trevor Berbixk en Nassau, Bahamas–el 3 de diciembre de 1981, ya con 39 años–, abundaron los reconocimientos de toda índole, entre ellos su inclusión al Salón de la Fama del Boxeo en Canastota, NY; la Medalla Presidencial de la Libertad; Deportista del Siglo XX por Sports Illustrated y la BBC de Londres; Rey del Boxeo por el Consejo Mundial de Boxeo; Premio Martin Luther King y Servicio Distinguido de la Asociación Mundial de Boxeo.
RUMBLE IN THE JUNGLE
Cerraremos esta nota, un tributo a su memoria a los 10 años de su muerte, a manera de despedida de El Más Grande, El rey del Mundo -como se autoproclamó al vencer por primera vez a Liston- con unos párrafos tomados de un relato similar escrito hace algún tiempo, relacionados con la más candente y divulgada de sus 56 peleas, con seguridad la más dramática y Auténtica Pelea de Todos los Siglos de la historia del ring, como lo fue el choque de Kinshasa, Zaire, hoy República Democrática del Congo, el 30 de octubre de 1974, evento llamado Rumble in the Jungle (Estruendo en la selva), como lo promocionó su organizador, el famoso promotor Don King, con Ali y George Foreman en las esquinas, el 2º entonces imbatido monarca (con 40-0, 37 Kos), favorito 7-1 en las apuestas, aunque no así para los espectadores, abrumadoramente inclinados hacia el retador que volvía en busca del trono perdido fuera del ensogado, y quien fue aupado a los gritos “Ali boma yé, Ali boma yé (“Ali, mátalo”) en idioma lingala nativo y bajo un calor sofocante, entre las 3:00 y las 4:00 de la madrugada, hora local del miércoles 30 octubre de 1974, unas 5-6 horas por delante en relación con la del Este en EE.UU. y en varios países de Suramérica, evento montado en el estadio 20 de Mayo de Kinsasha, la exLeopoldville, en África Central, la primera pelea titular en ese continente. La bolsa para ambos fue de $5 millones, suma sin precedentes para entonces, pagados por el dictador del país sede, Mobotu Sese Seko.
La capacidad del local, de unas 60 mil personas, fue rebasada por poco menos que el doble, la mayoría enfervorizados aficionados deseosos del triunfo del aspirante de 32 años, 1,91 de estatura y 216 libras (97,976 kilos) y récord de 42-2-31 nocauts, a quien auparon -y con la mayor estridencia en los 23 minutos y 58 segundos de las acciones- en el combate de su ídolo contra George Foreman, de 1,93 de alto y 220 libras (99,790 kilos), 7 años más joven, campeón mundial del peso completo de la decana Asociación Mundial de Boxeo y del Consejo Mundial.
Vemos en el recuerdo a Foreman, de trusa roja, saltar como un toro con un estilo y ritmo de pelea nunca modificado, que empujaba y empujaba, atacaba y atacaba, con la cabeza gacha, a un Ali de trusa blanca, que se protegía con los guantes sobre la cara y de pronto lanzaba dos ganchos, un recto, un upper, de espaldas a las sogas, lo que llamó “rope a dope” (Sin traducción) mientras sujetaba el cuello del campeón con el guante. Foreman soltó 50-100-200-1000 golpes, con todo su poder, que Ali controlaba con brazos y antebrazos, lo que hizo durante 7 interminables rounds, mientras el rival se agotaba, a ojos vista.
En el octavo asalto un ya exhausto Foreman, agotado de lanzar tantos e inútiles disparos, enterró una vez más la cabeza. Ali lo golpeó entonces secamente y se amarró otra vez. Se apartó, se agarró y golpeó de nuevo, dos, tres veces más. A escasos segundos para el cierre del asalto el retador desató un ataque decisivo. Estremeció al adversario con una izquierda a la cabeza, otra derecha, una combinación de ambas manos y de pronto: ¡PAM! El guante derecho dio de lleno en el blanco y Foreman inició una lenta, estrepitosa y dramática caída a la lona, descalabrado, cual un pesado saco de cemento, y con el desplome se iba el título hacia otro dueño, mientras el estadio se sacudía con los gritos de euforia de los miles de asistentes.
El campeón se levantó precariamente, con las piernas bamboleantes. Pero ya el árbitro, el ex basquetbolista de los Trotamundos de Harlem, Zachary Clayton, había completado la cuenta de los 10 segundos a los 2´58” del asalto.
El dramático desenlace no fue sino el triunfo de la inteligencia sobre la fuerza en la que es, iteramos, la más célebre, emocionante, inolvidable y dramática pelea de todos los tiempos, vista en el mundo por unos 300 millones de personas, cifra sin presentes para la historia. en el momento en un evento deportivo.
En los 7 rounds iniciales Ali tenía ventaja en las tarjetas del árbitro y los dos jueces (en la actualidad, como se sabe, no vota el referí y actúan 3 jueces). Zachary Clayton la tenía 68-66 y Nourridine Adalla (Túnez) y James Taylor (USA), marcaban 70-67 y 69-66, respectivamente por el de Louisville, el peleador que volaba como una mariposa y picaba como una abeja, “el más grande y el más bello de todos los boxeadores”, como se proclamaba aquel irreverente hombre del ring que osó desafiar al poder político de su país al negarse a formar filas en el ejército en 1967 y que no dejó de luchar por los derechos civiles y de su religión y a quien. enfermo de Parkinson desde 1984, le sobrevino el final, según el parte médico, provocado por un choque séptico (Una grave infección corporal que le causó una brusca baja de tensión arterial), ya hace diez años y la razón de esta nota para despedir a Ali, quien por siempre sigue presente en el recuerdo de los aficionados al deporte de los puños y del ring.
¡Duerme en paz, campeón!