Por José Camejo Suárez
Prensa/Jabeando/04-04-2026.- En una noche donde el espectáculo técnico brilló por su ausencia, pero la tensión se mantuvo hasta el último segundo, el estadounidense Deontay Wilder logró salir victorioso del O2 Arena de Londres. Sin embargo, su triunfo por decisión dividida ante el veterano Derek Chisora dejó un sabor agridulce y más interrogantes que certezas sobre el futuro del «Bombardero de Bronce».
UN COMBATE AL BORDE DEL REGLAMENTO
La pelea estuvo lejos de ser una exhibición de «el arte de la defensa». Desde los primeros asaltos, el cuadrilátero se convirtió en el escenario de una batalla tosca y, por momentos, antirreglamentaria. Los aficionados fueron testigos de una serie de irregularidades que ensuciaron el ritmo del pleito:
Golpes ilegales: Se registraron constantes «golpes de conejo» (En la nuca) que pusieron a prueba la paciencia del referí.
Forcejeo constante: Los empujones y agarres fueron la tónica dominante, impidiendo que ambos boxeadores establecieran una distancia clara.
Caídas confusas: En diversos pasajes, ambos peleadores terminaron en la lona, no tanto por la potencia de los impactos, sino por la falta de equilibrio y los forcejones físicos.
INICIATIVA VS. OPORTUNISMO
Derek Chisora asumió el papel de protagonista desde el campanazo inicial. Fiel a su estilo guerrero, el británico llevó la iniciativa, presionando constantemente y dictando el ritmo ante su público. Wilder, por su parte, se mostró inusualmente pasivo, limitándose a retroceder y esperar ese único golpe de poder que nunca llegó a conectar de forma definitiva.
Pese a la actividad de Chisora, los jueces valoraron la precisión selectiva del estadounidense en los momentos clave.
LAS TARJETAS: UN VEREDICTO DIVIDIDO
La igualdad y el desorden del combate se reflejaron fielmente en las tarjetas de los jueces, quienes no lograron ponerse de acuerdo sobre quién dominó realmente la accidentada contienda: Phil Edwards 112-115, Sean McAvoy 115-111 y Marcus McDonnell 115-113
DUDAS EN EL HORIZONTE DE WILDER
Con este resultado, Wilder mejora su récord a 45-4-1 (43 KOs), pero firma apenas la segunda victoria por decisión en toda su trayectoria profesional. Para un hombre acostumbrado a «anestesiar» a sus rivales, el no poder doblegar a un Chisora en el ocaso de su carrera genera dudas razonables sobre si su pegada sigue siendo la misma.
Por su parte, Derek Chisora (36-14, 23 KOs) demostró que, a pesar de las derrotas, sigue siendo un hueso duro de roer y un «portero» de lujo para la división de los pesos pesados, vendiendo cara su derrota en casa.