Por Luis Carlucho Martín
Prensa/Jabeando/15-03-2026.- Ningún venezolano debería dudar que la noche de ayer –14 de marzo de 2026– fue preciosa. Un país beisbolero, a fuerza de batazos, perfecta defensa y un manejo magistral del bullpen por parte del estratega criollo, no solo la novena tricolor derrotó a los vigentes campeones de Japón –con Sohei Othani incluido–, sino que pasó a semifinales ante Italia y, lo mejor, por vez primera con un cupo asegurado para los Juegos Olímpicos que serán en Los Ángeles en 2008.
Por eso revivimos la famosa frase hecha canción histórica: «Ay, qué noche tan preciosa». Y, a pesar de que nuestro hermano Fernando Peñalver nos pide urgente renovación del repertorio de crónicas y semblanzas de Caraqueñidades, resulta imperioso reeditar este texto en referencia al famoso cantante que anoche volvió a sonar en los bates, guantes y brazos de nuestros peloteros. ¿Coincidencia? Hoy se cumplen cinco años de la desaparición física de don Emilio Arvelo, víctima del macabro Coronavirus. Y de esos días traemos estas líneas que esperamos agraden. El cantante, además fue buen pelotero…
EL ÚLTIMO TURNO DE EMILIO ARVELO
Después de aquel juego de beisbol debía llevar serenata a una dama en Vista Alegre. Dicen que rendía igual en el deporte, en la música y en las ventas. Experto del romantiqueo melodioso, se envalentonó con unos efluvios espirituosos para demostrarle a su infiel y compartido corazón que aún era capaz de mantener incólume su récord como serenatero conquistador.
Así, mostró sus dotes de gran cantante, aunque tuvo que poner a prueba sus condiciones atléticas al huir del dueño de la casa, quien al darle alcance rebasó en elogios con aquel joven rompe corazones. Mijo, no corras más. Vine a felicitarte por esa voz. Te invito a cantar en la casa. ¡Romance aprobado! Una novia más pa ese Romeo criollo. Así lo relata William Argüello, jubilado de Venevisión, excompañero de beisbol y amigo de Emilio Arvelo, la voz del Cumpleaños Feliz, recién apagada en su lucha contra el virus que estuvo de moda, el 15 de marzo de 2021.
Corrían esos convulsos días de los años 60… Rondaba aún la sombra de la recién derrocada dictadura. Iniciaba una rara democracia bajo el lema de disparen primero y averigüen después… Así andaba aquella Caracas.
CANTO DE PELOTERO
Arvelo fue lanzador del equipo Farándula en El Beisbol de Los Artistas organizado por Juan Vené y Ramón Corro. Además, jugaba segunda base, porque era tan habilidoso con sus cuerdas vocales como con sus dotes defensivos…había jugado clase A con el equipo de Discomoda, sello que le abrió las puertas al éxito.
Entre innings hacía chanzas adversas a sí mismo. Agradecía a Dios por darle esa voz. “Es que soy más feo que el carajo”, decía y se reía, ese genio del canto que inmortalizó otras tantas piezas y que bailaba como el que más, según confirma Carlos El Gallo Gutiérrez, músico del 23 de Enero donde rumbeó bastante el cantante pelotero.
VENDEDOR ESTRELLA
Relata el periodista y músico Jesús Colmenares que Arvelo, su amigo por mucho más de medio siglo, sobresalía tanto en el canto como en las ventas.
En la extinta Sears, Emilio ganó varios premios como el vendedor del mes. Así se relacionó con el gerente general quien lo invitó a una fiesta donde la diminuta estatura del vendedor estrella crecía con cada entonación, lo que impresionó a Antonio Plaza –de Estudios Federales–, quien lo recomendó con César Roldán, un jocoso guayanés dueño de Discomoda. Pasó la prueba y fue contratado por un año.
Grabaron música criolla con varias piezas propias. No pasó nada. El mismo Arvelo bromeaba: “El único disco vendido lo compró mi hermano Alberto, apiadado porque era mi hermano”.
Cambia a la balada de la mano del atinado maestro Carlos Guerra, quien compone el primer verdadero éxito de Emilio, Soledad sin ti, carta de presentación que lo lleva a Venevisión, donde logra excelente yunta con el presentador estrella Franklin Vallenilla –fallecido muy joven–. Pasado un tiempo pega otro “jonrón”: Vestida de novia, de Palito Ortega. Gracias a los contactos comerciales de Sonomatrix abre camino internacional. Llega a México con contrato de una semana que se extendió a cuatro meses, porque conoció a Armando Manzanero y otros grandes con quienes compartió y enriqueció su repertorio y bagaje cultural.
Retirado profesionalmente abre una variada quincalla en Capuchinos, San Martín, donde además de vender sus discos y otros artículos, firmaba autógrafos, se tomaba fotos y complacía a su fanaticada.
“Yo soy Emilio Arvelo”, se presentó con humildad, ante un joven desconocido que buscaba orientación comercial. Era el gaitero, ahora escritor, Héctor Márquez, quien desde entonces fue su admirador: “Entré a su tienda a comprar y salí con un amigo”.
Arvelo permaneció en ese negocio hasta que sus hijos Manuel Emilio y Nayemir le pidieron que se retirara debido a la inseguridad de la zona.
VUELTA EXITOSA
Al retornar de México graba del maestro Luis Cruz –quien previamente grabó para su novia Rebeca– con arreglos de Carlos Guerra, Cumpleaños Feliz, que a decir de Colmenares “es la más vendida en la historia nacional y la que más ha entrado a los hogares venezolanos”, en referencia a aquella joya identificada en la discografía criolla con el serial 461DCM y en el formato 45, con el 1652. Un datazo para los melómanos más fiebrúos…
Posteriormente Arvelo grabó junto a César Caminero, Emilita Dago y Raquelita Castaño un álbum navideño conocido como Dos muñecas y un feo.
Es contactado por el afamado maestro Sergio Elguín (Arreglista oficial de la O.S.V.), y conoce baladas más refinadas. Graba un álbum de boleros latinoamericanos. Se mide con los mejores del patio en el Primer Festival de la Voz de Oro, organizado en Barquisimeto por Cheche Cordero. Allí participó con Mi mundo junto a ti, casualmente de Jesús Colmenares. Cantaron también Rosa Virginia y María Teresa Chacín, Mirla Castellanos, Alfredo Sadel, José Luis Rodríguez y el ganador Héctor Cabrera, entre otros.
MELODÍA DEPORTIVA
Un problema de salud lo obliga a culminar amistosamente sus compromisos con disqueras y empresas. Pero junto a su hermano siguió cantando en fiestas privadas donde no podía faltar su icónico Cumpleaños Feliz, erróneamente intitulado como Ay que noche tan preciosa.
El sello Velvet lo convence y graba En el final, de Pedro Hernández. Vista la aceptación regraban varios éxitos, entre ellos la nueva versión de Cumpleaños.
Instalado en Higuerote fungió como instructor musical de niños. Pese a las secuelas del bocio y con más de 70 años rutinariamente caminaba en la playa y corría seis vueltas en el estadio.
Le tocó su turno decisivo. Fue contra la Covid 19. Como en la infancia en su natal Santa Rosalía peleó, pero lo hicieron out, aunque no se ponchó parado. Fueron 85 años de constancia, buen canto. Justo cuando el virus cumplió un año en el país le reclamó su Cumpleaños, pero el rebelde Emilio se lo negó…
