Por José Camejo Suárez
Prensa/Jabeando/13-02-2026.- El boxeo amateur en Venezuela atraviesa un momento de ebullición, y en el foco de este fenómeno se encuentran dos nombres que resuenan con fuerza: Ryan y Rojan Martínez. Los hermanos, formados bajo la disciplina de la prestigiosa Escuela de Boxeo Gregory Canelón, se perfilan como las grandes promesas para conquistar los escenarios internacionales.
La noticia fue confirmada, para Jabeando, por el profesor William González, director fundador del Boxeo de Calle en Venezuela, quien destacó que ambos jóvenes son piezas fundamentales del movimiento boxístico nacional, sumando entre los dos más de 100 combates con un dominio casi absoluto sobre el ring.
RYAN MARTÍNEZ: EXPERIENCIA Y AMBICIÓN DE ORO
El mayor de la dinastía, Ryan, es una promesa, con experiencia en campeonatos. Con un récord sólido de 45 combates (40 victorias y solo 5 reveses), su boxeo ha madurado lo suficiente para apuntar a lo más alto.
«Ryan se perfila como la gran apuesta para sumar una medalla de oro este año, un logro que debería ser la llave definitiva para abrir las puertas del boxeo internacional», señaló González.
ROJAN MARTÍNEZ: EL FENÓMENO AMBIDIESTRO
Por su parte, el menor de los hermanos, Rojan Martínez, está escribiendo su propia historia con letras doradas. Poseedor del prestigioso «Cinturón Albert Ramírez», Rojan es doble campeón nacional y actualmente es considerado la máxima figura del Boxeo de Calle masculino en el país.
Su hoja de vida es, sencillamente, envidiable, con un récord de 85 combates. 82 ganados y sólo 3 reveses.
Lo que hace a Rojan un rival temible es su versatilidad técnica. Es un peleador agresivo que posee la extraña habilidad de dominar ambas guardias: puede castigar con su mano natural (Zurda) o cambiar con fluidez a la derecha, confundiendo por completo la estrategia de sus oponentes.
UN FUTURO BRILLANTE
El éxito de los hermanos Martínez no es casualidad. Representan el trabajo arduo que se realiza en las bases del boxeo venezolano y el respaldo del programa Boxeo de Calle. Con el apoyo de la Escuela Gregory Canelón, el camino parece trazado: del asfalto de las comunidades a la gloria de los cuadriláteros mundiales.