San Juan despide al legendario Wilfredo Gómez en el Coliseo

Por José Landeros
Fotos Aviel Cajigas 

Prensa/CMB/Jabeando/15-10-2026.- El mundo del boxeo se vistió de luto y Puerto Rico llora la partida de una de las leyendas más grandes que jamás hayan pisado un cuadrilátero. En una jornada marcada por la nostalgia, el respeto y la devoción de todo un pueblo, el funeral del histórico tres veces campeón mundial Wilfredo «Bazooka» Gómez se llevó a cabo en el emblemático Coliseo de San Juan, escenario donde cientos de aficionados, familiares y personalidades del deporte se han reunido para rendirle un último y merecido homenaje.

San Juan vive un verdadero día de luto nacional. La bandera boricua ondea a media asta para despedir al ícono que paralizaba a la isla entera cada vez que subía al ring, dejando una huella imborrable en el deporte mundial y una herencia dorada que perdurará por generaciones.

Hablar de Wilfredo Gómez es hablar de la definición perfecta del noqueador. Nacido en Las Monjas, Santurce, Gómez irrumpió en el boxeo con una combinación destructiva de técnica depurada, una pegada fulminante y una mentalidad implacable que lo convirtió rápidamente en el terror de las divisiones pequeñas.

Tras coronarse campeón mundial aficionado en Tashkent 1974, su transición al profesionalismo fue arrolladora. Gómez no solo ganaba; destruía a sus oponentes con un poder que le valió el apodo que lo inmortalizaría: «Bazooka».

El capítulo más brillante en la historia de Wilfredo Gómez se escribió con letras de oro bajo los colores verde y oro del Consejo Mundial de Boxeo. El 21 de mayo de 1977, Gómez conquistó el Campeonato Mundial de Peso Supergallo del WBC tras noquear en tres asaltos al noqueador surcoreano Yum Dong-kyun.

Lo que siguió a partir de ese día fue una de las rachas reinantes más impresionantes y dominantes en la historia del boxeo profesional:

17 defensas consecutivas del título supergallo del WBC, todas ganadas por la vía del nocaut. Un récord legendario que permanece como uno de los hitos más imponentes de la disciplina.

La «Pelea del Siglo» ante Carlos Zárate (1978): En un choque de noqueadores históricos, Gómez enfrentó al temible mexicano Carlos Zárate en San Juan, deteniéndolo brutalmente en cuatro asaltos en una de las victorias más memorables en la historia.

Dominio absoluto: Durante su reinado en las 122 libras, venció a rivales de la talla de Leonardo Cruz, Juan Antonio López y Lupe Pintor, en una de las batallas más sangrientas, dramáticas y espectaculares que se recuerden sobre el encordado.

Posteriormente, Gómez continuó su grandeza conquistando los títulos mundiales de peso pluma y superpluma, consolidándose como un histórico triple campeón mundial.

Más allá de sus impresionantes números y su devastadora pegada, Wilfredo Gómez poseía una calidad boxística extraordinaria: un manejo del tiempo y la distancia magistral, un gancho de izquierda demoledor y un corazón que nunca se rindió dentro del ring.

Hoy, San Juan y el boxeo internacional le dicen adiós al cuerpo terrenal de un gigante, pero su legado como uno de los pugilistas más grandes de todos los tiempos y como orgullo eterno del pueblo boricua vivirá para siempre.