Recordando al legendario «Escopeta»: El legado inmortal de Carlos Monzón

Prensa/CMB/Jabeando/07-08-2026.- Un día como hoy, 7 de agosto, recordamos el nacimiento de una de las máximas leyendas que ha dado el deporte mundial: Carlos Roque Monzón. Hoy cumpliría 84 años el gigante de Santa Fe; un hombre cuya vida tuvo un impacto profundo y una impronta imborrable dentro y fuera del cuadrilátero. Aunque partió físicamente a los 52 años, su figura sigue siendo reverenciada como la de uno de los más grandes e impecables campeones de peso mediano de todos los tiempos.

En el ring, Monzón no solo era agresión: era precisión, frío cálculo y genialidad pura. Monarca absoluto de las 160 libras durante siete años consecutivos, defendió con éxito su corona en 14 ocasiones antes de retirarse en la cima como campeón reinante. Su récord profesional es un monumento a la grandeza: 100 peleas, 87 victorias (59 por nocaut), solo 3 derrotas —todas vengadas posteriormente— y 9 empates.

DE LAS RAÍCES HUMILDES A LA GLORIA MUNDIAL

Nacido en la desolada ciudad provinciana de San Javier, Santa Fe, el 7 de agosto de 1942, Carlos provenía de la etnia Mocoví. Creció en el seno de una familia numerosa de 13 hermanos donde la comida era escasa y el trabajo diario desde el amanecer era la única opción para salir adelante. Limpiabotas, vendedor de periódicos y repartidor de leche, el joven Carlos aprendió a defender su lugar con fiereza desde muy temprano.

Esa determinación de acero lo llevó al boxeo amateur, donde acumuló un récord de 73-6-8 antes de dar el salto al profesionalismo de la mano de su eterno maestro y figura paterna, Amílcar Brusa. Superando la pobreza extrema de sus inicios —donde ni siquiera contaba con calzado adecuado para entrenar—, Monzón escaló paso a paso hasta coronarse campeón argentino y sudamericano.

LA CONQUISTA DEL MUNDO Y EL DOMINIO ABSOLUTO

El 7 de noviembre de 1970, el mundo fue testigo de su coronación. En Roma, nadie le daba oportunidad ante el elegante e idolo olímpico italiano Nino Benvenuti. Sin embargo, Monzón impuso su presencia, dominó las acciones y noqueó de forma magistral a Benvenuti en el doceavo asalto con un formidable derecho a la mandíbula. En la revancha, volvió a ratificar su superioridad deteniéndolo en apenas tres rounds.

A partir de allí, comenzó un reinado de hegemonía incontestable. Derrotó en dos ocasiones a gigantes de la época como Emile Griffith, noqueó en siete asaltos magistrales al legendario José «Mantequilla» Nápoles en París, y superó batallas memorables ante Bennie Briscoe, Jean-Claude Bouttier, Tony Mundine y Rodrigo Valdez.

Grandes figuras del boxeo rinden tributo a su maestría técnica:

«Carlos Monzón es el boxeador completo. Puede boxear, puede golpear, puede pensar y maneja el tiempo del combate a la perfección». Angelo Dundee, legendario entrenador.

«Era un tipo duro de verdad, un tipo de la calle. No hablaba mucho porque no lo necesitaba; el ring le pertenecía por completo».  Mike Tyson, excampeón mundial pesado.

UN DEPORTISTA GIGANTE EN LA HISTORIA ARGENTINA

Monzón coló los guantes a los 35 años, dejando una huella imborrable en el deporte universal. Su capacidad atlética, su disciplina dentro del gimnasio y su inteligencia estratégica sobre el encordado lo posicionan en el Olimpo de los deportistas más grandes que ha producido la Argentina, al nivel de figuras de la talla de Diego Armando Maradona, Lionel Messi y Juan Manuel Fangio.

A años de su partida terrenal, el mundo del boxeo prefiere recordar al guerrero incansable que venció a la adversidad, al atleta humilde que conquistó las capitales más exigentes del mundo a base de coraje y técnica, y al inolvidable campeón que hizo vibrar a todo un país.

Como inmortalizó León Gieco en su homenaje musical: «Hice caer los cielos… detuve el viento. Los hice llorar, con solo un puño loco».

¡Honor y memoria eterna al gran Carlos Monzón!