Por José Camejo Suárez
Prensa/Jabeando/02-04-2026.- El boxeo venezolano se viste de luto. Hoy, 2 de abril de 2026, nos despedimos de una de las figuras más emblemáticas del cuadrilátero: Pedro Gómez. Su partida deja un vacío profundo en el deporte nacional, pero su legado permanece como un testimonio de disciplina, coraje y pasión por los guantes.
UN INICIO FORJADO EN EL AMATEURISMO
Nacido en la «Tierra del Mar y del Sol», Cumaná, el 30 de diciembre de 1941, Gómez demostró desde temprano que llevaba el boxeo en la sangre. Antes de dar el salto al profesionalismo, construyó una base sólida con una impresionante trayectoria amateur: con 175 combates, múltiples campeonatos nacionales en el peso pluma. En el ámbito internacional conquistó títulos en Juegos Bolivarianos y Centroamericanos, dejando siempre en alto la bandera tricolor.
EL ASCENSO AL PROFESIONALISMO
En 1965, a los 24 años, debutó bajo el ala de la promotora GONDEL. Su entrada al mundo profesional fue meteórica, hilando una racha de 17 victorias consecutivas que lo posicionaron rápidamente como la gran promesa del momento. Aunque el panameño Antonio Amaya frenó momentáneamente su avance, Gómez no tardó en demostrar su casta.
El año 1968 quedaría grabado en la historia del boxeo venezolano cuando, en el emblemático Nuevo Circo de Caracas, venció a Francisco Bolívar para coronarse Campeón Nacional del Peso Pluma.
EN EL ESCENARIO MUNDIAL
El cénit de su carrera llegó en 1969, cuando el mundo puso sus ojos sobre él. Gómez viajó con la ilusión de todo un país para disputar el título mundial peso pluma de la AMB frente al japonés Shozo Saijo. «Aunque el resultado no favoreció al criollo, su valentía y la determinación mostrada sobre el ring lo consagraron como un referente indiscutible, demostrando que el boxeador venezolano estaba para grandes cosas».
A lo largo de sus años activos, midió fuerzas con los mejores de la época, incluyendo nombres de la talla de, locales: Rafael Valbuena, Néstor Rojas, y Freddy “Cochocho” Rengifo.
Internacionales: Hiroshi Kobayashi, Justiniano Aguilar, Fernando Soteldo y Enrique Higgins. Entre otros.
MAESTRO DE GENERACIONES
Tras colgar los guantes, Pedro Gómez no se alejó de las cuerdas. Regresó a su natal Cumaná para devolverle al boxeo lo que este le dio. Se dedicó en cuerpo y alma a entrenar a jóvenes promesas, transmitiendo no solo técnica, sino los valores de un verdadero campeón.
Hoy, en la redacción de Jabeando, recordamos al hombre que, con su pegada y su caballerosidad, unió a un país frente al televisor y la radio. Su historia es la crónica de un guerrero que nunca se rindió.
¡Descansa en paz, Campeón! Tu huella es imborrable.