Prensa/Jabeando/02-02-2026.- En una velada que quedará grabada en los anales del pugilismo moderno, Shakur Stevenson ejecutó una clase magistral de boxeo puro y elevó su legado al conquistar el título superligero de la Organización Mundial de Boxeo (OMB o WBO) y de The Ring Magazine ante Teófimo López, convirtiéndose en campeón mundial de cuatro divisiones diferentes. Ante 21.324 espectadores que llenaron hasta el último asiento del Madison Square Garden, la mayor asistencia para un evento de boxeo en esta arena desde su reapertura en 1968, el zurdo de Newark, Nueva Jersey, demostró por qué muchos lo consideran el boxeador más completo del planeta libra por libra.
La puntuación fue unánime y aplastante: 119-109 en las tres tarjetas de los jueces Max De Luca, Eric Marlinski y Steve Weisfeld. Stevenson se adjudicó 11 rounds en cada una, dejando a López con un solo asalto en las miradas más generosas, el octavo round. Fue una dominación quirúrgica, casi asfixiante, que combinó defensa impecable, control absoluto de la distancia y un jab que funcionó como metrónomo durante los 36 minutos de combate.
Desde el primer campanazo, Shakur Stevenson impuso su ritmo. El excampeón unificado del peso ligero (OMB Y FIB), Teófimo López (22-2, 13 KO), llegó con la confianza de seis victorias consecutivas desde su única derrota ante el australiano George Kambosos Jr. en noviembre de 2021, también en el MSG. Pero “The Takeover” nunca encontró la forma de romper la muralla defensiva del retador. Stevenson, con su guardia alta y pies educados en la escuela del boxeo clásico, mantuvo a López a la distancia que le convenía, castigándolo con rectas de izquierda al rostro y al cuerpo que frenaban cualquier intento de avance.
En el quinto round, una izquierda al cuerpo de Stevenson hizo retroceder a López hacia las cuerdas; segundos después, otro golpe preciso lo obligó a cubrirse. El sexto vio un gancho de derecha que pilló a López desprotegido a los 25 segundos. Para el séptimo, el control era total: López conectó una derecha aislada al final, pero fue más un gesto de rebeldía que una amenaza real.
La sangre comenzó a brotar de un corte en el ojo izquierdo de López hacia el décimo asalto, y el undécimo fue el clímax de la superioridad. Stevenson sacudió al campeón con una izquierda seguida de una derecha cuando restaban 40 segundos, demostrando que podía lastimar cuando decidía apretar. En su esquina, antes de ese round, había expresado su deseo de noquearlo, pero la disciplina prevaleció: no arriesgó innecesariamente ante un rival ya desmoralizado y golpeado.
Foto: Cris Esqueda / Matchroom Boxing
El duodécimo fue un trámite. López, ensangrentado y resignado, apenas intentaba responder. Stevenson, satisfecho con el mayor logro de su carrera hasta la fecha, se limitó a administrar y a exhibir su técnica impecable. Al sonar la campana final, el Madison Square Garden estalló en una mezcla de aplausos y murmullos de admiración por lo presenciado.
“Hice exactamente lo que debía hacer”, declaró Shakur Stevenson al analista y reportero de boxeo Chris Mannix de DAZN en el ring. “Esto es el arte del boxeo: golpear, no dejarte golpear y desmenuzar al rival poco a poco. Puedo vencer a cualquiera de estos tipos. Solo tengo que mantenerme concentrado. Se los dije a todos: soy el mejor peleador del planeta y lo sostengo”.
Con 28 años y récord perfecto de 25-0 (11 KO), Stevenson suma ahora cetros en los pesos pluma (OMB), superpluma (OMB, CMB y The Ring), ligero (CMB) y superligero (OMB y The Ring). Su ascenso meteórico lo posiciona como uno de los más rápidos en alcanzar cuatro divisiones en la era moderna. Medallista de plata olímpica en Río 2016 en el peso gallo, el oriundo de Newark ha evolucionado de prospecto intocable a estrella consolidada, capaz de dominar a oponentes de élite sin abandonar sus principios: defensa férrea, inteligencia táctica y precisión quirúrgica.
Foto: Cris Esqueda / Matchroom Boxing
López, también de 28 años y nacido en Brooklyn, no encontró respuestas. Su poder y agresividad, que tanto lo caracterizan, quedaron neutralizados por la maestría del rival. El corte y la frustración visible marcaron una noche difícil para el excampeón, quien pierde su racha y sus títulos más preciados en su patio trasero.
Esta no fue la pelea más espectacular para el espectador casual, no hubo intercambios salvajes ni caídas dramáticas, pero sí una de las más didácticas. Stevenson priorizó la perfección sobre el espectáculo pirotécnico, y el resultado fue una victoria que refuerza su argumento en la élite libra por libra. Su actuación podría catapultarlo aún más alto.
El futuro luce brillante. Stevenson podría regresar a las 135 libras si las opciones en superligero no lo convencen, o quedarse en las 140 libras para unificar. Lo cierto es que, tras esta exhibición, pocos dudan de su capacidad para vencer a quien sea cuando ejecuta su plan a la perfección.
En el Madison Square Garden, donde tantas leyendas han escrito su historia, Shakur Stevenson añadió un capítulo inolvidable: el de un boxeador que, con inteligencia y técnica sublime, dominó a uno de los más peligrosos de su generación y se coronó en cuatro divisiones. El arte del boxeo, en su forma más pura, triunfó esta noche en Nueva York.