Por José Camejo Suárez
Prensa/Jabeando/22-01-2026.- El boxeo no se construye solo sobre el cuadrilátero; se forja en los gimnasios, en la búsqueda de recursos y en la visión de hombres que dedican su vida a guiar a las nuevas promesas. En la historia contemporánea del pugilismo en Venezuela, el nombre de Eduardo León Hidalgo destaca como un pilar fundamental en la estructuración y defensa de este deporte.
Como expresidente de la Federación Venezolana de Boxeo (Fevebox), León Hidalgo ocupó un cargo administrativo, que se convirtió en un baluarte de la disciplina, entendiendo que el éxito de un atleta es el resultado de una gestión sólida y comprometida.
EN EL BOXEO AFICIONADO
La gestión de Eduardo León Hidalgo estuvo marcada por un enfoque prioritario: el boxeo aficionado. Consciente de que los grandes campeones mundiales y los medallistas olímpicos nacen en los torneos regionales y en los intercambios locales, dedicó gran parte de su carrera a fortalecer las bases.
Para León Hidalgo, el boxeo amateur no era solo un escalón previo al profesionalismo, sino una escuela de vida y disciplina. Bajo su dirección, se buscó siempre: La masificación del deporte en las zonas más vulnerables del país, la organización de campeonatos nacionales que sirvieran de vitrina para el talento emergente y el apoyo constante a los entrenadores que, desde el anonimato, forman el futuro del país.
UNA LUCHA CONSTANTE POR LA PASIÓN
Quienes conocen la trayectoria de Eduardo León Hidalgo coinciden en una frase: «Lucha constante». Dirigir el boxeo en países con desafíos económicos y sociales requiere más que conocimientos técnicos; exige una pasión inquebrantable que permita superar obstáculos logísticos y presupuestarios.
«El boxeo es entrega. No se puede dirigir desde un escritorio sin haber sentido el sudor y el esfuerzo de un gimnasio», parece ser la premisa que guio sus años de servicio.
Su paso por la dirigencia deportiva deja un legado de perseverancia. Su compromiso no terminó con su mandato presidencial; su nombre sigue siendo sinónimo de consulta y respeto en el gremio, recordado como un hombre que antepuso el bienestar del atleta y la integridad del deporte por encima de cualquier otra consideración.
LA HISTORIA CONTINÚA
Hoy, al repasar la historia de los cuadriláteros venezolanos, la figura de Eduardo León Hidalgo permanece como la de un dirigente que sabe entender el lenguaje del ring. Su lucha por mantener vivo el espíritu del boxeo aficionado es, en última instancia, su mayor victoria.
Venezuela sigue siendo una tierra de guerreros, y gran parte de esa casta se debe a hombres que, como León Hidalgo, decidieron hacer de la pasión por el boxeo su razón de vida.