Gilberto Mendoza: un recuerdo imborrable

Por Jesús Cova

Prensa/AMB/Jabeando/12-03-2024.- Hoy se cumplen ocho años de la ausencia física de Gilberto Mendoza, históricamente el 33° presidente de la Asociación Mundial de Boxeo, la decana de las entidades que controlan la muy antigua disciplina a nivel universal, nacida en 1921 como Asociación Nacional de Boxeo (AMB) regida por el estadounidense Walter Liginger y desde 1962 conocida con el nombre que la distingue en la actualidad.

La deplorable desaparición del dirigente venezolano a unos pocos días de su cumpleaños 73°, acaecida en la ciudad de Caracas, culminó un ciclo de 33 años ininterrumpidos de su gestión al frente del organismo, un lapso de tiempo sin parangón en la historia de la organización, que desde el año 2015 está presidida por su hijo, Gilberto Jesús Mendoza, electo por aclamación en la convención anual realizada en la Ciudad de Panamá.luego de conocerse la renuncia al cargo principal, por enfermedad, de su padre.

Como es de suponer, la luctuosa fecha a que hemos hecho mención es la razón de estas líneas, a manera de homenaje para quien con tan singular acierto condujo los destinos de la AMB (WBA por sus siglas en inglés). Debemos acotar que buena parte del artículo que hoy publicamos en nuestra página, apareció originalmente en el cuarto aniversario del deceso de GM, que reproducimos ahora con una que otra modificación.

Sobra decir que la huella dejada por el ingeniero industrial permanece imborrable entre sus cientos de amigos y muy especialmente en la de sus compañeros de afanes en la entidad que aquel condujo con firmeza y exitosamente durante 33 años, desde 1982 hasta 2015, como hemos dicho…

Gilberto Francisco Mendoza (Barquisimeto, 30/3/.43-Caracas, 11/3/16) amante del deporte desde la infancia, jugador de fútbol en la adolescencia, amante y prácticamente del boxeo en sus años juveniles era, iteramos, ingeniero industrial graduado en la Universidad Andrés Bello de Caracas, Venezuela, con cursos de postgrado en Toledo, Estados Unidos. Le sobreviven su esposa, Elena Alvarado, sus hijos Gilberto Jesús y María Elena y sus nietos.

La designación de Gilberto Mendoza padre como presidente Emérito fue conferida al dirigente fallecido durante la Convención Anual del mismo año en que se produjo su obligada renuncia por razones de salud, deterioro que al año siguiente ocasionó su lamentable deceso., Acotemos que el nombramiento de presidente Eméritous es una voz latina con la cual se honra a perpetuidad a quien haya cumplido cabalmente sus funciones al frente de una institución.

De seguidas ofrecemos el resto del artículo mencionado, como hemos dicho con algunas ligeras modificaciones,

UNA VIDA DEDICADA A LA EXCELENCIA

Bueno es señalar antes que en esta incompleta semblanza de Gilberto Mendoza viene a cuento destacar que uno de sus primeros aportes en favor de la entidad que presidió fue el Manual de Clasificaciones aún vigente, elaborado mientras estuvo en el Comité Ejecutivo.

A posteriori de esto y con el determinante respaldo del recién fallecido presidente AMB, el panameño Rodrigo Sánchez, Mendoza se había elevado hasta el principal cargo en una reñida y disputada Convención realizada en San Juan de Puerto Rico en octubre de 1982, en la cual Mendoza, dicho en términos del boxeo, terminó con el brazo en alto ante su oponente en la ocasión, el estadounidense Robert Lee, merced a una mayoría contundente.

GM había dado también una contribución inicial relevante al boxeo tal como fue la del lanzamiento de la campaña «KO a las Drogas», que ahora se celebra en todo el mundo e igualmente incentivó la organización de seminarios para jueces y árbitros a fin de mejorar las evaluaciones de estos en las peleas de campeonato. Adicionalmente fue el creador de organizaciones regionales tales como la Asociación de Boxeo de América del Norte (NABA), la Federación Latinoamericana de Boxeo (Fedelatin), la Federación de Boxeo del Caribe (Fedecaribe), la Federación de Boxeo de América Central (Fedecentro) a más de la Federación Bolivariana de Boxeo (Fedebol), la Asociación Panafricana de Boxeo (PAFBA) y la Asociación Europea de Boxeo, entre otras. También introdujo la denominación de súper campeones para los peleadores con 5 defensas exitosas y la creación de los títulos interinos, entre muchos otros programas.

Viene a propósito citar en esta oportunidad dos episodios históricos de importancia. El primero se produjo en la Convención Anual de Reno, Nevada, en octubre de 1986. Allí se trató un caso de difícil manejo como fue el análisis de la expulsión de Sudáfrica por su política segregacionista del Apartheid, repudiada en los deportes internacionales en diciembre de 1985 por la ONU. Fue una muy dura y dramática situación la afrontada por Mendoza. La nación africana era entonces uno de los países con mayor actividad mundialmente. Mendoza manejó la compleja situación con singular habilidad sin que la salida del país produjera lo que parecía podría ser en una grave crisis para el organismo. Unos años más tarde, en 1991, ya proscrito el Apartheid y con Nelson Mandela en el poder, Sudáfrica fue readmitida en el concierto del deporte, de la economía y de la política globales.

Una segunda cuestión conflictiva se produjo en la Convención de 1988 en la isla venezolana de Margarita, en la cual un reducido grupo de dirigentes opuestos a Mendoza, encabezados por República Dominicana y Puerto Rico –objetaban algunas normas estatutarias y el sistema de clasificación de los boxeadores– pretendieron desplazar al venezolano. De nuevo Gilberto Mendoza mostró la madera de qué estaba hecho: sus adversarios salieron derrotados y montaron luego tienda aparte.

A nuestro siempre presente presidente Emérito bien se le puede decirr, a 8 años de su luz, por su fructífera trayectoria vital y con palabras tomadas prestadas del bardo andaluz Antonio Machado: «Caminante, son tus huellas/ el camino y nada más/ Caminante, no hay camino/ se hace camino al andar…/Caminante, no hay camino / sino estelas en la mar…/».

Ninguna duda cabe en cuanto a que Gilberto Francisco Mendoza, gran e inolvidable timonel de la AMB, en una impoluta y abnegada vida dedicada a la búsqueda de la excelencia, dio siempre muy buenos, firmes, rectos y luminosos pasos.